
Carlos García es un chef venezolano que no necesita presentación; fue galardonado con el "Tenedor de Oro" que otorga la Asociación Venezolana de Gastronomía en el año 2006 y su talento y esfuerzo lo ha catapultado merecidamente a ser uno de los grandes chefs venezolanos. Y hablando de alturas, cenamos ayer en su restaurante Alto, abierto a finales del año 2007 y que ya tiene un privilegiado sitial en la cúspide gastronómica caraqueña.Su propuesta culinaria es difícil de encasillar, tal como el mismo Carlos sostiene, aunque claramente predominan los ingredientes mediterráneos. Es una cocina ecléctica pero sin fusiones creativas en exceso que convierten a los platos en experiencias de una sola vez; más bien las uniones de García creemos que tienen un balance y elegancia que dejan un buen sabor e invitan al comensal a volver para descubrir aquel plato que también le llamó la atención pero que hubo que sacrificar para una próxima vez.
En un ambiente de tonos sepias, conservador pero con finos toques de diseño, como el suelo y las lámparas de cobre del salón en forma de ramas y hojas alusivas al árbol de caucho de cuyo tronco se desprenden lianas y ramas que bajan hasta dar con el deck de madera de la terraza que escolta el salón. Alto muestra su cocina en vitrina como para invitar a los comensales a descubrir sus sabores con transparencia, mientras su exterior llama a los grupos y parejas a comenzar o terminar la velada con la luna que aparece entre las ramas con el soplar del viento.
Si podemos resumir la experiencia en dos adjetivos, se nos vienen a la mente sutileza y elegancia, así es la nueva cocina de Carlos García, elegante y sutilmente balanceada, felicitamos a todo el equipo de Alto, lo están haciendo muy bien...